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Bien, ahora sé que no volverás a buscarme. Me tomará algo de tiempo asimilar la idea.
Pero, si sucede lo contrario, más vale que tengas argumentos para hacerlo. Que estés seguro de lo que quieres.
Aún estoy enojada contigo, pero

te extraño.










Te quiero muchísimo.
Y yo, que muchas veces me prometí no volver a creer en nadie, porque no valía la pena sufrir por quien no lo merecía, ahora me veo aquí, tragándome cada una de esas palabras y de esas lágrimas. Que tantas veces me dije "ahora sí es en serio", por dios, qué ingenua. "En serio", a mi edad. A esa edad entonces, cuando indudablemente nadie es "en serio".

Ahora no hay duda, y lo puedo decir sin pensarlo ni un segundo, es en serio. Porque 8 veces fueron suficientes para aprender a no volver a cometer los mismos errores: caprichos, berrinches, discusiones por cuestiones en verdad estúpidas, etc. Hoy ya no suceden.

Mucho menos, creer en supuestos matrimonios a las 4 semanas de noviazgo. Sí, así de estúpida y ridícula fui.

Es en serio porque dejé de lado mi orgullo y mi egoísmo; dejé de preocuparme sólo por mí y aprendí a valorar la felicidad de alguien más. A valorar los detalles de alguien más para conmigo, como desvelarse ayudándome con mis tareas, cuando ni siquiera tenían la obligación de hacerlo.

Empecé a creer que era en serio desde el momento en que me tomó de la mano, porque nadie antes lo había hecho. Desde el momento en que limpió mis lágrimas, sin juzgarme por ello. Lo demás, vino sin que yo lo pidiera: la playa, dormir a su lado y sentirlo respirar.

Sé que él es en serio porque tengo la certeza de que nunca me hará llorar.
¿Sabes qué es lo que más me gusta de ti? Dormir a tu lado. Aunque sea durante media hora, nunca descanso tan bien como cuando me quedo dormida abrazada a ti.