Pues sí, sigo sintiéndome terriblemente mal. Terminó hace ya casi dos meses y aún me duele como en los primeros días. A veces se me olvida, con el trabajo. Pero cuando me acuerdo, lo hago en el peor momento: antes de ir a dormir.
Te extraño, mucho.
Me duele porque no puedo odiarte, aunque a veces quiera creer que sí. Es patético porque mientras tú estás en medio del viaje más grande de tu vida, disfrutando y aprendiendo tanto, yo vivo aquí pensándote.
Dudo que vengas a buscarme de nuevo; sería estúpido pensar que lo harás.
Deseo tanto que tu recuerdo deje de doler…