Fue mucho más que increíble despertar y verte a mi lado. Dormir abrazada a ti y de vez en cuando esos pequeños besos en la madrugada me hicieron quererte a cada momento un poquito más. Tú sabes de sobra las razones por las cuales esos días lejos fueron tan especiales.
Debo confesar que se me hizo un nudo en la garganta cuando me dijiste que esperarías a que yo dejara de tener miedo, y que no harías nada que yo no quisiera. Y a la fecha. Lo recuerdo y vuelvo a tener esa sensación. Nunca nadie había comprendido de tal manera mi miedo, y no te imaginas cuán especial me hiciste sentir.
Pasé los mejores tres días en mucho tiempo, contigo. Pensé que bromeabas cuando me preguntaste si podías acompañarme, pero también pensé "¿por qué no? Sería lindo". Y mira, no me equivoqué.